Páginas

Páginas

viernes, 5 de diciembre de 2014

ORUGAS CARNÍVORAS

Eupithecia sp. cazando a una Drosophila. Fuente.
Hoy traigo aquí una “rareza” digna de formar parte de mi Bestiario particular. Se trata de unas orugas de polilla, carnívoras. Como lo habéis oído, ¡carnívoras!.

Sé que suena extraño, y es que de las más de 150.000 especies de mariposas y polillas que existen en el mundo, la inmensa mayoría de sus orugas se alimentan de vegetación, principalmente de hojas, flores o semillas. Pero como en la variedad está el gusto, aquí tenemos a un grupo de ellas, pertenecientes al género Eupithecia, con más de mil especies, entre las que se haya "la excepción" (no extrictamente), las orugas carnívoras de Hawai. Este patrón tan peculiar de alimentación fue descubierto en los años 70 del pasado siglo.

E. orichloris. Fuente Wikipedia.

¿Quiénes y cómo son los representantes carnívoros del género Eupithecia?

El género Eupithecia pertenece a la familia geometridae, caracterizada por ser lo que los entomólogos llamamos “geomensoras”, es decir, que se mueven de la misma forma a cuando medimos a palmos,
por lo que también se les llama “gusanos pulgada”, del inglés inchworms. Siempre me resultó gracioso verlas moverse.

En Hawai, se han registrado más de 20 especies endémicas de este género, de las que excepto dos, todas manifiestan este comportamiento carnívoro en su fase larvaria.






Geométrido (Inchworm) desplazándose de esa forma tan peculiar.

¿Cómo cazan?


E. scoriodes camuflada. Fuente.
La estrategia de caza de estas orugas se basa en el camuflaje y la espera. Para ello se disponen inmóviles y camufladas, gracias a su color críptico, en los bordes de hojas o ramitas, a la espera de una presa. A diferencia de otros depredadores que las detectan gracias a una vista más o menos bien desarrollada, estas orugas lo hacen al sentir el contacto en la parte posterior de su cuerpo.
E. orichloris. Fuente


Detalle de las patas. Fuente.
Cuando dicha parte posterior es tocada por su víctima potencial, provocan que la oruga doble su cuerpo de manera instantánea, atrapando a la presa con sus patas torácicas, en una especie de abrazo fatal (como se puede ver en la imagen y en el video), para posteriormente comérsela con sus potentes mandíbulas. Para asegurarse la captura, las patas, más largas de lo habitual y agrupadas, terminan en afiladas y largas uñas con las que atraviesan el exoesqueleto de las víctimas.







E. orichloris. Fuente
E. staurophragma atrapando a un neuróptero.

 En este video podéis verlas en acción. ¡Impresiona la velocidad del ataque!.



Hay especies tanto diurnas como nocturnas. Algunas capturan, incluso, las presas “al vuelo”, dejándose descolgar, agarradas con sus patas posteriores, desde una hoja o rama.

A la hora de comer se podría decir que no son muy escogidas, sino que muestran un carácter más bien oportunista, encontrándose entre sus presas distintos tipos de moscas como califóridos o drosofilas, cucarachas, grillos, colémbolos, arañas, otras polillas o bracónidos (avispas), entre otros.

¿Por qué de este comportamiento tan inusual?

Las posibilidades de llegar y colonizar una isla por parte de las especies continentales son siempre muy escasas, y las islas de Hawai no son una excepción. Básicamente, los insectos, y otras especies animales, tienen que recorrer una distancia enorme desde el continente hasta pisar tierra firme, tarea nada fácil para los insectos, si bien no imposible ya que pueden ser transportados por el viento o flotando sobre restos de vegetación a la deriva. Sea como sea, una vez logrado, las posibilidades que se abren son inmensas, ya que son pocos los que llegan y, por tanto, la competencia y la presión depredadora es escasa, permitiéndose así una enorme diversificación. Estas orugas carnívoras Hawainas son, por tanto, un claro ejemplo de especiación alopátrica, que se desarrolla en un entorno de isla aislada.

Eupithecia sp. cazando. Fuente.

Se cree que una dieta herbívora de polen y flores ricos en proteínas y un comportamiento defensivo basado en un movimiento rápido y repentino, mostrado por los ancestros de estas especies carnívoras, fueron preadaptaciones que favorecieron el cambio de dieta y comportamiento por parte de los mismos, sumados a la escasez de otros depredadores que quizá no tuvieron tanta fortuna en la colonización de las islas.

 ¿Hay más especies de orugas carnívoras?

 La respuesta es SI, aunque el porcentaje es realmente bajo, con estimaciones del 0,2% del total de especies de leidópteros (3). No las voy a nombrar todas (ver Pierce,1995 si tenéis curiosidad), pero sí os hablaré de alguna, brevemente.

H. molluscivora en plena acción. Fuente.

Entre los casos más sorprendentes, se halla la especie Hyposmocoma molluscivora. Descubierta en 2005 es también hawaina y, como su propio nombre indica, se alimenta de moluscos, caracoles para ser más exactos, siendo, además, la única especie conocida que fabrica una tela de seda sobre las hojas, para atraparlos. En este caso, la técnica de caza es esperar a que el caracol se detenga, para atarlo a la hoja y después comerlo.

Si bien Eupithecia es un género llamativo por lo espectacular de su ataque, no es el más sofisticado, ni mucho menos. Ese lugar lo ocupan las especies de la familia Lycaenidae, familia que presenta un mayor número de especies con orugas entomófagas que ninguna otra. Esta familia de mariposas se caracteriza por establecer asociaciones con hormigas, bien sea de mutualismo (ambas se ven beneficiadas) o de parasitismo (sólo lo hace la mariposa), engañando a las hormigas, mediante el empleo de olores y señales acústicas entre otros (4), para que cuiden de sus larvas. Incluso algunas especies, una vez que se hallan en el nido de las hormigas, aprovechan para comerse sus huevos, larvas o pupas, ¿por qué no?. Otras se alimentan de áfidos, cicadélidos y algunas incluso practican el canibalismo comiéndose otras larvas de licaénidos.
Seguro que estáis pensando en por qué no les atacan las hormigas, pues bien, como ya dije, las engañan emitiendo sonidos y olores parecidos a los suyos, además de defenderse con pilosidad, grosor grande de la cutícula larval , y/o construcción de refugios de seda para las fases jóvenes.

Un representante adulto de Lycaenidae, Allotinus sp. alimentándose de la melaza producida por pulgones. Fuente.

Hasta aquí el post de hoy. Sólo espero que alguno de vosotros lo hayáis encontrado interesante y, sobre todo, que haya contribuido a que admiréis aún más a este grupo de bellos y sorprendentes insectos que son las mariposas y polillas.

Para saber más:

- (1) Montgomery, S. L., 1983. Carnivorous caterpillars: the behavior, biogeography and conservation of Eupithecia (Lepidoptera: Geometridae) in the Hawaiian Islands. GeoJournal 7:549-556.
 - (2) Shinji Sugiura (2010) Can Hawaiian carnivorous caterpillars attack invasive ants or vice versa?. Nature Precedings : doi:10.1038/npre.2010.5374.1
- (3) Daniel Rubinoff, Haines WP (2005). «Web-spinning caterpillar stalks snails». Science 309 (5734): pp. 575. PMID 16040699.
- (4) Naomi E. Pierce, Michael F. Braby, Alan Heath, David J. Lohman, John Mathew, Douglas B. Rand, and Mark A. Travassos. The ecology and evolution of ant association in the lycaenidae (Lepidoptera). Annu. Rev. Entomol. 2002. 47:733–71.
- (5) Lohman, David J. and Samarita, Venancio U.(2009)'The biology of carnivorous butterfly larvae (Lepidoptera: Lycaenidae: Miletinae: Miletini) and their ant-tended hemipteran prey in Thailand and the Philippines',Journal of Natural History,43:9,569 — 581. To link to this Article: DOI: 10.1080/00222930802610485. URL: http://dx.doi.org/10.1080/00222930802610485
- (6) N. E. Pierce, M. F. Braby, A. Heath et al., “The ecology and evolution of ant association in the Lycaenidae (Lepidoptera),” Annual Review of Entomology, vol. 47, pp. 733–771, 2002.
-(7) N. E. Pierce, “Predatory and parasitic Lepidoptera: carnivores living on plants,” Journal of the Lepidopterists' Society, vol. 49, no. 4, pp. 412–453, 1995.
- (8) Konrad Fiedler (2012) The Host Genera of Ant-Parasitic Lycaenidae Butterflies: A Review
Psyche. Volume 2012 (2012), Article ID 153975, 10 pages http://dx.doi.org/10.1155/2012/153975

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comenta, ¡no te cortes!, pero siempre con respeto. Gracias