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sábado, 29 de noviembre de 2014

VAMOS AL ... ¿ZOO?




"Mamá/papá, llévame al Zoo a ver los leones". Probablemente esta sea una de las frases más repetidas por aquellos niños que tienen la suerte de vivir en ciudades que cuentan con este tipo de instalaciones, si bien podríamos cambiar leones por tigres, jirafas, elefantes, cocodrilos... Seguramente alguno de vosotros, que leéis estas líneas, os sentiréis identificados y afortunados, ya que gracias al Zoo pudisteis conocer a estos animales tan fascinantes de cerca, y no sólo a través de la pequeña pantalla o tras la visita a un Circo. 

Pero, ¿cuántos de vosotros habéis dicho u oído "¡Mamá/papá, llévame al zoo a ver microbios!?".  Si obviamos que el nombre de microbios viene dado por su reducido tamaño, que los hace invisibles a simple vista, nunca nadie había pronunciado esta frase porque no había "Zoológicos" que mostrasen este tipo de organismos, ¡¡hasta ahora!!, y es que Amsterdam abrió las puertas del primer "Zoológico de microorganismos" del mundo a primeros del mes pasado. Su nombre es MICROPIA y ha costado la friolera de 10 mill. de euros y doce años de planificación y construcción.

Muestra de algunas especies que se encuentran en Micropia. Fuente.
 A pesar de ello, podemos decir que por fin se hace justicia con estos organismos que, aunque enormes en importancia, habían sido marginados y subestimados desde su descubrimiento en el siglo XVII, por Antonie van Leeuwenhoek, hasta ahora, por lo reducido de su tamaño. Por cierto, Leeuwenhoek era holandés y es considerado el padre de la Microbiología, por lo que no se me ocurre mejor homenaje por parte de sus paisanos que abrir un centro como este.

"You can’t see them, but they’re here.
They are on you. In you.
And you’ve got more than a hundred thousand billion of them.
They’re with you when you eat, when you breathe, when you kiss.
They are everywhere. On your hands. And in your belly.
And they meddle in everything.
They shape your world:
what you smell, and what you taste;

whether you get sick, or get better.
They can save us or destroy us.
Microbes: the smallest and most powerful organisms on our planet.
We know very little about them,

but can learn so much from them.
About our health, alternative energy sources, and much more.
When you look from really close,

a new world is revealed to you.
More beautiful and spectacular than you could ever have imagined."

"No puedes verlos pero están ahí. Están sobre tí, en tí. Y tienes más de cien mil billones de ellos. Están contigo cuando comes, cuando respiras, cuando besas. Están por todas partes. En tus manos. Y en tu vientre. Se meten en todo. Dan forma a tu mundo. Lo que hueles, lo que saboreas. Tanto si enfermas, como si te recuperas. Pueden salvarte o destruirte. Microbios: los más pequeños y poderosos organismos de nuestro planeta. Sabemos muy poco acerca de ellos pero se puede aprender mucho de ellos. Sobre nuestra salud, energías alternativas, y mucho más. Cuando los miras de cerca un nuevo mundo se revela. Más bonito y espectacular de lo que nunca habrías imaginado."

Este es el texto con que nos recibe su página web (la traducción es mía y pido perdón si hay algún error) y que pone al visitante en situación para asimilar la importancia de los organismos allí mostrados.

Fuente: Web de Micropia
Micropia nace con el fin de acercar este universo de seres increibles al público en general, con la finalidad de eliminar esa mala fama que los persigue, por encontrarse entre ellos algunos de los causantes de enfermedades mortales para el ser humano, haciendo que nos olvidemos de aquellos que han salvado millones de vidas humanas y que han ayudado a alimentar a tantos otros. Con la apertura de Micropia queda completada la muestra de los organismos que pueblan la Tierra, ahora sesgada hacia los de mayor tamaño, que se pueden visitar en cualquier zoológico o acuario del mundo.

Este que os dejo aquí es un video muy divertido y promocional de Micropia, centrado en los microrganismos de nuestros cuerpo.
La visita parece de lo más interesante y entretenida, gracias a lo interactivo de la misma y a la presencia de microscopios conectados a pantallas gigantes, un microscopio 3D diseñado especialmente para el centro y con los que ver cómo se reproducen los microorgamismos, un escaner corporal para ver cuántos microorganismos tienes y dónde (aunque más de uno no quiera saberlo realmente),  modelos a gran escala de virus, bacterias, levaduras i otros microorganismos, o lo que llaman "Kiss o Meter", con el que podrás saber cuántos microorganismos intercambias durante un beso y que depende, obviamente, de a quien beses y del tiempo que dure o lo apasionado que sea el beso... También se recrea un laboratorio en el que se están cultivando los microorganismos expuestos ya que estos son reales, hay que mantenerlos con vida y "reponerlos" cuando mueren.

Aquí os dejo unas cuantas imágenes de lo que podéis ver en este zoológico tan particular.

Fuente
Escaner corporal. Fuente.
Laboratorio en el que se cultivan algunos de los microorganismos expuestos. Fuente.
Kiss-o-Meter. Fuente
Escaner corporal para determinar cuántos microorganismos tienes y donde. Fuente.

Se podría decir que Micropia es el zoológico más moderno y, sobre todo, más rompedor, pero ¿cuál fue el origen y desarrollo histórico de los zoológicos hasta llegar a Micropia?. Estas son las conclusiones que he sacado, tras informarme al respecto.

¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LOS ZOOLÓGICOS?

Bisonte. Cueva de Altamira. Fuente.
La curiosidad y observación de otros animales por parte del hombre, como todos imaginamos, viene de lejos, probablemente desde nuestro origen mismo como especie. Y es que el hecho de que puedas ser "merendado" por multitud de animales más grandes y feroces que tú debe de hacer que te esfuerces por conocerlos a fondo, aunque sólo sea para aprender a evitarlos. Lo mismo ocurre cuando tu supervivencia depende de que seas capaz de capturarlos o no. Son muchos los testimonios en forma de pinturas rupestres que reflejan la relación y atracción que debió de sentir el hombre por el resto de animales desde sus orígenes. Esta relación e interés aumentó seguramente con el tiempo, haciendo que el hombre se interesase por coleccionarlos, en una clara manifestación de dominio sobre los mismos y es que, a lo largo de la historia, y en distintas civilizaciones, la nobleza o la alta sociedad han demostrado su poder político o económico coleccionando animales.

Detalle de Standard of Ur
En las principales civilizaciones, como la china, la egipcia o la sumeria ya hay testimonios de grandes colecciones privadas de animales exóticos en manos de personalidades adineradas, colecciones que sólo podían visitar personas de las que hoy llamaríamos VIP, gente con inlfuencia y poder, vamos. Una de las más conocidas es la organizada allá por el 2.300 a.C. en la ciudad de Ur por un gobernante de la tercera dinastía sumeria, de cuya existencia existe testimonio gráfico en una piedra grabada donde aparece una colección de extraños animales, procesionando hacia lo que parece ser un banquete.



En 1.500 a. C., la Reina Hatshepsut de Egipto, (recordada, entre otras cosas, por querer gobernar como Rey -siendo mujer- y lograrlo tras deshacerse del legítimo sucesor al trono, su sobrino, y utilizando una barba postiza, símbolo de autoridad de los faraones), pobló lo que hizo llamar el Jardín de la Aclimatación, con monos exóticos, panteras, leopardos, jirafas y diversas aves que mandó traer en barco desde Punt, al sur de la costa de la actual Somalia, para obsequiar a su hijastro el faraón Thutmose III . Las paredes de su templo mortuorio dan fe de este hecho tan significativo. Ver imagen.

Expedición a Punt. Imagen de Instituto de Egiptología - Universidad de Berna. Fuente.

Con posterioridad existen también registros de colecciones privadas durante el reinado asirio de Tiglath-Pileser I, en el año 1100 a. C., cuando era frecuente intercambiarse ejemplares entre los gobernantes asirios y egipcios.

Asirio transportando un león. Museo Británico de Londres. Fuente.

Por su parte, la primera reserva animal china se atribuye a Wen Wang (fundador de la dinastía Tchou 1027-221 a.C.) quien lo llamó Jardín de la Inteligencia, o Jardín del Fomento del Conocimiento (según distintas traducciones) donde se exhibían desde peces a aves, pasando por anfibios, reptiles y mamíferos como el antílope o el rinoceronte. Se podría decir que Wen Wang creó escuela, y es que sus sucesores conservaron la tradición de construir jardines zoológicos hasta el siglo XIII, ¡¡nada más y nada menos!!.

El mongol Kublai Khan, tras llegar al trono de Pekín en 1.260, amplió los jardines y mandó hacer, en el centro de Mongolia, el más imponente jardín imperial, con numerosas especies y tras cuya visita Marco Polo describió diversos animales desconocidos en Occidente, como el tapir malayo y el panda.

El gran conquistador Alejandro Magno no iba ser menos, y es que dada la amplitud de su imperio, tuvo ocasión de conocer muchos y variados animales exóticos que, como no podía ser de otra manera, llevó a Grecia, allá por el siglo IV a. C., para enseñarlos como muestra y prueba de sus conquistas y poder, y es que las campañas bélicas fueron siempre una fuente de tesoros de todo tipo, también de criaturas exóticas. Además, se sabe que cuando llegó a Egipto mandó edificar el que fuera el recinto con animales más grande de la época por su riqueza y tamaño, que posteriormente dejó a Ptolomeo I, rey de Egipto, quien fundó el primer zoológico organizado. El gran Aristóteles (384-332 a. C.) describiría en su libro "Historia de los animales" más de trescientas especies de vertebrados basándose en los ejemplares allí observados.

Si viajamos a Europa, de todos es sabido que la principal afición de los romanos eran los juegos y espectáculos llevados a cabo en el gran Coliseo, espectáculos entre los que se encontraba el dar de comer a las fieras, por cierto, carne de cristiano durante cierta época. Disfrutaban tanto los romanos con los espectáculos que hasta los primeros tigres llevados a Roma, regalo de un rajá indio a Cesar Augusto, terminaron muertos en la arena.

Mosaicos romanos representando batallas entre y con fieras. Fuente.
Con el fin de abastecer estos espectáculos, y muchos otros de carácter circense, es por el que los romanos mantuvieron enormes colecciones de animales, llegando a criar algunos en cautividad, lo cuál no es de extrañar sabiendo que, sólo la celebración de la conquista de Dacia por el emperador Trajano supuso el sacrificio de 11.000 animales (leones, tigres, elefantes, rinocerontes, hipopótamos, jirafas, cocodrilos y serpientes), tras 123 días consecutivos de juegos.

El poeta romano Marcus Terentuis Varro (116-27 a. C.) ya poseía un magnífico aviario de bellas aves con el que deleitaba no sólo la vista de sus invitados, sino también el paladar, y es que se sabe que obsequiaba a sus invitados con el ave que escogieran para la cena, dando un uso poco frecuente a estas colecciones de animales...

El propio Nerón (37-68 d. C.) poseía un tigre como mascota, de nombre Phoebe, pero al contrario que Marcus Terentius, era a este al que deleitaba con la carne de sus "invitados menos queridos".

Durante la Edad Media, la posesión de animales exóticos siguió siendo muestra de poderío económico e influencia, creándose varias colecciones privadas de animales (Ménageries), algunas de las más importantes pertenecientes a la realeza, tanto inglesa como francesa, destacando la de Chantilly, posterioremente destruida durante la revolución francesa.

En el siglo XIII, en época del rey de Sicilia y del Imperio Romano de Oriente, Federico II (1215-1250 d. C.), quien poseía una colección muy importante de animales (hienas, elefantes, camellos, guepardos, jirafas...), ya existía una gran sofisticación en la cría de estos en cautividad. Llamativo y prueba de ello podría ser que cambió una jirafa por un oso polar ¡nada más y nada menos!, al sultán de Egipto. Además entrenaba guepardos para cazar antílopes.

"La recolección del maná". Fuente.
Durante el Renacimiento, los animales eran considerados bellos y nobles, siendo motivo de inspiración de muchos artistas e incluyéndose en numerosos escudos y emblemas de las más ilustres familias. Una de las más poderosas, los Médici, crearon su propia e importante colección de animales en el Vaticano, haciéndose muy famosa entre los florentinos la jirafa de Lorenzo de Médici quien quiso emular con ello a Julio César. Aunque no es seguro del todo, parece ser que la jirafa se la regaló el sultán mameluco de Egipto al-Ashraf Qaitbay, ya que quería conseguir el apoyo de los Medici frente a los otomanos. La jirafa tuvo un éxito enorme entre los florentinos; tal fue su impacto en Florencia que aparece en algunas obras, como “La recolección del maná” de II Bacchiacca, entre otras.
 


Sara Baartman. Fuente.
Pero los Médici, además de animales también poseían seres humanos, y es que en el siglo XVI, el cardenal Hipólito de Médici tenía una colección de gente de diferentes razas, exóticas todas ellas para la sociedad italiana del momento. Según el propio cardenal, entre sus "bárbaros" se distinguían hasta 20 idiomas, ya que tenía entre su "colección", moros, tártaros, indios, turcos y africanos. Tristemente, esta no es la excepción, y es que con la conquista de América y el continuo y creciente colonialismo, se incrementó la exposición de seres humanos de diferentes tribus aborígenes, como si de animales se tratase. Destacó el caso de Sara Baartman, del pueblo Khoikhoi (Sudoeste de África), exhibida y humillada por presentar esteatopigia (excesiva acumulación de tejido adiposo en las nalgas). Lo más triste es que aún a principios del siglo XX aún se exhibía a un ser humano, Ota Benga, un pigmeo congoleño, nada más y nada menos que en la exposición universal de St. Louis, junto a un mono amaestrado, como intento de represenar el concepto de la evolución humana. Posteriormente fue exhibido en el zoo del Bronx. El pobre Ota Benga acabó suicidándose a la edad de 32 años al saber que nunca volvería a África.

Ota Benga. Fuente.

En la época del descubrimiento del nuevo mundo, como era de suponer, llegaron a Europa numerosas especies desconocidas, lo que acrecentó el interés por los parques zoológicos. El propio Hernán Cortés vio como el emperador Moctezuma contaba con una importante colección de animales en Tenochtitlan, cuidada por unas 300 personas.

Otro emperador, en este caso de la India, Akbar (1542-1605), dejó al morir ¡1.000 camellos y 5.000 elefantes!, pasando por ser una de las más grandes de la historia y, la verdad, se me antoja difícil superarlo, aunque no imposible.


A pesar de todas estas colecciones, el primer zoológico moderno europeo, existente aún hoy día, fue construido en Tiergarten Schönbrunn, Viena, Austria, en 1752 para el disfrute de la familia imperial y la corte en un primer momento. Fue abierto al público general en 1759, con entrada libre y gratuita.

Unos años después, en 1793 se juntaron muchas manageries y abrió sus puertas el primer zoológico de París, tras quitar las colecciones privadas a los reyes y a la arsitocracia durante la revolución francesa. La entrada también era libre, con el fin de potenciar su papel educativo.

En 1828, con el apoyo de la Real Sociedad Zoológica de Londres, y en un ambiente de enorme interés por la naturaleza, se inauguró el Jardín Zoológico de Londres, el primero en el mundo con una intención científica, modelo seguido por el resto de zoológicos europeos y americanos posteriores. A partir de esa fecha surge una escalada de nuevos zoológicos repartidos por todo el mundo, alcanzando gran fama el de Nueva York, entre otros.

Este auge masivo de jardines hizo replantearse la forma de exhibir a estas especies, aumentando la preocupación por el bienestar de las mismas, y marcando unos objetivos que habrían de cumplir todos estos lugares. Todas estas estrategias y objetivos que marcan lo que debe ser hoy día un zoológico se recoge en la Estrategia Mundial para la Conservación de los Zoológicos y Acuarios, firmada por primera vez en 1993 y apoyada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) y por el Fondo Mundial Para la Naturaleza (WWF). Sus objetivos básicos fueron:

- Apoyar la conservación de especies y ecosistemas en peligro.
- Ofrecer apoyo para aumentar el conocimiento científico que beneficie la conservación.
- Promover y aumentar la conciencia pública sobre la necesidad de conservar la naturaleza.

Nuevos cambios de paradigma han tenido lugar en años posteriores, destacando ahora el fin educativo e investigador. Así, la educación y la investigación son los pilares básicos, las señas de identidad, junto con la conservación, en la creación y mantenimiento de nuevos zoológicos y acuarios, a diferencia del carácter meramente expositivo mostrado por estos establecimientos en sus orígenes. El bienestar de las especies que allí se encuentran, y lo que en los años 70 dio en llamarse "exhibición por inmersión", es decir la recreación, en la medida de los posible de los ambientes en que vivirían esas especies en libertad, así como espacios abiertos y de un tamaño mínimo para su "libre" movimiento, han de ser requisitos indispensables en el establecimiento de los mismos. De esta manera el público concebirá a estas especies como parte de un todo, fomentando así el interés por la conservación de dichos ambientes naturales, aunque esto dificulte y fruste a veces la visita del público que los visita, sometidos al deseo de ser o no vistos por los animales en un momento dado.

Elefantes en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, Santander,España. Fuente.


Fuentes:
- Gustavo Collados Sariego. El rol de loszoologicos contemporáneos. Abrir.
- http://zoomoreliabenitojuarez.blogspot.com.es/2013/02/11-los-primeros-zoologicos-en-la.html




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