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jueves, 17 de julio de 2014

ZOMBIS ANIMALES O THE WALKING DEAD ANIMAL

Animales zombis. Fuente
Hoy os traigo una entrada con la que he disfrutado especialmente, buscando y leyendo información. Trata sobre la existencia de ZOMBIS en la naturaleza, y es que son ya muchos los libros, series de televisión, películas (no dejeís de ver Night of the Living Dead -La noche de los muertos vivientes-, un clasico de George A. Romero, 1968) o videojuegos con zombis como protagonistas, que hacen las delicias de los amantes de las películas de terror. Seres que carecen de voluntad y se comportan como autómatas, muertos devueltos a la vida por un espíritu, fruto de la brujería o, los más cinematográficos, por un virus. Pero, como casi siempre, la realidad supera a la ficción. Es por ello que hoy os traigo una entrada de lo más escalofriante, en la que veremos cómo algunos organismos dominan la voluntad de otros alterando su comportamiento y apariencia para provocar que, ellos mismos, llamen a las puertas de la muerte sin ningún tipo de resistencia ni oposición. Veremos cómo algunos se suicidan, arrojándose al agua sin saber nadar, o empleando todos sus esfuerzos para atraer la atención de sus depredadores, dirigiéndose, incluso, hacia ellos, cómo si su vida no les importase lo más mínimo y contraviniendo las reglas de supervivencia más básicas. También analizaremos cómo, de manera "voluntaria", algunos de estos zombis se convierten en esclavos a las órdenes de sus amos y verdugos siguiéndoles hacia su lugar de ejecución, cual perro fiel y obediente. ¿Por qué? porque han dejado de ser ellos mismos para convertirse en ¡¡ZOMBIS!!.

Pero antes de entrar en detalles y satisfacer el morbo de algunos, conozcamos primeramente qué es realmente un zombi (del inglés zombie).

Hormigas zombis "caminantes" Fuente
 
Se cree que el término zombi, y con él el origen de la leyenda acerca de los muertos vivientes, podría provenir del nombre de una serpiente divina, objeto de culto en la religión vudú, y del término africano Kikongo nzambi, que significa Dios. En la religión vudú se creía que algunos hechiceros eran capaces de recuperar de la muerte a las personas y controlarlas a su antojo, lo que los convertía
Rito vudú. Fuente.
en hechiceros temidos, respetados y venerados por igual. En realidad, hoy día se sabe que estos zombis no eran más que personas sometidas a los efectos de ciertas plantas alucinógenas o drogas que les suministraban los hechiceros y les mantenían en un estado semi catatónico, en el que perdían notablemente sus habilidades psicomotrices y percepción acerca de la realidad (lo que me hace reflexionar si, tristemente, cada fin de semana sufrimos una invasión zombi en nuestras calles, bares y discotecas...). Este efecto podía llegar a durar días y bajo él, la víctima no tenía más remedio que obedecer lo que le ordenaba el hechicero.

Aclarados los conceptos básicos, pasaré a tratar el núcleo de la cuestión. Los más morbosos y perezosos en leer podéis pasar directametne a los EJEMPLOS que hay a lo largo de la entrada. Para el resto, desgranaré a continuación la base científica del fenómeno zombi en los animales, conocido ya a principios del siglo XX. Para ello conoceremos quiénes son esos parásitos zombificadores, el por qué poseen esa capacidad de convertir en zombis a otros (hospedadores) y cuáles son los mecanismos que emplean para ello.

¿QUÉ GRUPOS POSEEN LA CAPACIDAD DE CONVERTIR EN ZOMBIS A OTROS?

Sabemos que al menos algunas especies son capaces de la manipulación del hospedador, en los phila animales platelmintos (clases Trematoda y Cestoda), Acanthocephala, Nematoda, Nematomorpha y Artrópodos, así como en los virus, bacterias, hongos, y los organismos eucarioras unicelulares como los protozoos o "Protistas". 

¿POR QUÉ CREAR ZOMBIS?

La respuesta es clara, y queda bien reflejada en cualquier película de zombis que se precie, propagar la "infección", es decir, reproducirse. Los huéspedes infectados varían su comportamiento con el fin de facilitar la transmisión o la dispersión del parásito, que podrá lograr así finalizar su ciclo de vida. Lo más importante en este tipo de parásitos es que ello implica que los rasgos fenotípicos (la apariencia y/o comportamiento) del huésped se modifican por la infección.

¿CÓMO SE TRANSMITEN ESTOS PARÁSITOS? EJEMPLOS

Varios son los mecanismos empleados por estos parásitos para conseguir sus objetivos: 

  • El primero de ellos consiste en una TRANSMISIÓN TRÓFICA, es decir, en que el hospedador definitivo se coma al parásito. Para ello, ¿qué mejor que vivir en el interior de una de sus presas?. Las larvas o estados juveniles del parásito viven en el interior de un hospedador intermediario (presa) que ha de ser comido por el hospedador definitivo (depredador) para que el parásito complete su ciclo vital. La manipulación, en estos casos, consiste en inducir cambios en la coloración, morfología o comportamiento del hospedador intermediario, alterando así su apariencia o comportamiento (valga la redundancia), lo que lo hará más visible y atraerá la atención de sus depredadores, entre los que se halla, evidentemente, el hospedador definitivo del parásito, que se verá afectado al comer la presa infectada. 

EJEMPLOS:
 

  1. El trematodo Microphallus papillorobustus se desarrollan en el interior de aves acuáticas, por lo que necesita llegar a ellas. Para ello, sus etapas larvales se enquistan en la región cerebral de su  huésped intermediario, crustáceos del género Gammarus, induciendo una fuerte atracción de este por la luz (fototaxis positiva)
    Fuente
    y respuestas evasivas aberrantes que le hacen dirigirse hacia la superficie llamando la atención de las aves acuáticas que los comerán, completándose así el ciclo del parásito.


                           
  2. Una respuesta muy parecida, en los gammáridos, la ejerce también el acantocéfalo Polymorphus paradoxus  que, tras enquistarse en el interior del gammárido, le "obliga" a nadar en la supericie, donde es comido por aves acuáticas, cerrando el ciclo (ver imagen inferior). 
  3. Fuente
  4.   Otro caso muy llamativo es el del trematodo Curtuteria australis, el cual infecta al berberecho Austrovenus stutchburyi, común en NuevaZelanda, como hospedador intermediario. El parásito se enquista en el pie del berberecho, de manera que si este presenta muchos parásitos, estos
    Quistes de C. australis (marcados
    con fluorescencia) en el pie de un percebe
    reemplazan el tejido muscular del pie, debilitándolo, con el fin de que los berberechos pierdan su capacidad de escavar y, por lo tanto, de esconderse, quedando varados en las zonas intermareales, donde son fácilmente localizables por aves como los ostreros, el hospedador definitivo.
    Algo curioso es que sólo los parásitos que se enquistan en el extremo del pie son los que ejercen este efecto negativo, no así los que lo hacen en su base.



  5. Dicrocoelium dendriticum, es otro trematodo que, en este caso, debe ser transmitido por la ingestión accidental de una hormiga (hospedador intermediario) a una oveja, cabra, cerdo, o vaca; Este parásito, expulsa los huevos al exterior del animal infectado a través de las heces. Una vez allí, han de ser comidos por un caracol (primer hospedador secundario, no "zombidificado") donde se desarrolla hasta otro estado (cercaria) que será expulsado en pequeñas bolas de moco. 
    Ciclo de Dicrocoelium dendriticum. Fuente

    Estas serán comidas por las hormigas y se dirigirán a su cerebro, haciendo que las hormigas infectadas suban por la noche y primeras horas de la mañana al extremo superior de las hojas de hierba, donde se fijan mordiendo fuertemente con sus mandíbulas, a la espera de ser ingeridas por las ovejas o cualquiera de los animales ya mencionados.





    Ciclo biológico de Dricocoelium dendriticum. Fuente

  6. Seguimos con los gusanos trematodos, en este caso con las especies del género Leucochloridium sp, cuyo mecanismo de actuación es realmente llamativo, y nunca mejor dicho. Nos ponemos en situación, su hospedador intermediario es un caracol y el defintivo son aves insectívoras. Leucochloridium sp, una vez penetrado y desarrollado en el interior del caracol, tiene la capacidad de alterar el tamaño, la forma y la coloración de sus tentáculos (los cuernos a los que les cantábamos de pequeños) dirigiéndose hacia ellos y generando pulsaciones más o menos violentas en respuesta a la luz. Ni que decir tiene que esto atrae la atención de las aves a las que pretende parasitar, presumiblemente engañadas al ver los tentáculos coloridos y vibrantes como orugas, sus presas potenciales. En el siguiente video podéis ver de lo que hablo, con todo detalle, quizá demasiado.


      Ciclo de vida del parásito Leucochloridium sp en el interior de los tentáculos de un caracol.
    Fuente.

     
  7. Otro parásito que emplea el engaño para atraer a sus hospedadores definitivos es el nematodo Myrmeconema neotropicum. Os engañaría si os dijera que no es uno de mis "favoritos".
    M. neotropicum: arriba=sana; abajo=infectada.
    M. neotropicum y gáster de hormiga lleno de huevos.Fuente
    ¿Por qué? Porque es un mago y su truco consiste en transformar a la hormiga Cephalotes atratus
    (hospedador intermediario) en atractivas y apetecibles bayas rojas a la espera de ser comidas por las aves frugívoras que sirven como huéspedes definitivos para el nematodo.


    Como imagino que todo esto suena muy raro, explicaré con más detalle el interesante
    ciclo de vida de este parásito. Comienza con un pájaro frugívoro (comedor de fruta) que ingiere una hormiga infectada de la especie Cephalotes atratus. Después de pasar por el intestino de las aves, los huevos del parásito son expulsados en las heces. Dichas heces son recolectadas por las hormigas obreras, y luego servirán para alimentar a sus larvas.
    Una vez dentro del intestino de las hormigas inmaduras, los parásitos eclosionan y migran al gáster (abdomen) de la hormiga, donde maduran. En la fase de pupa de las larvas de hormiga, los nematodos ya maduros comienzan a aparearse dentro del gáster. Los machos mueren poco después de copular y las hembras comienzan a desarrollar los huevos dentro de sus cuerpos. Después de que la hormiga madure para convertirse en jóvenes adultos, su gáster se vuelve
    Hormiga infectada junto a bayas rojas. Fuente
     de color rojo por motivos aún no conocidos del todo
    . Cuanto más infectada esté la hormiga más rojo se vuelve su abdomen. Por si este cambio de aspecto fuera poco, los parásitos también provocan un cambio de comportamiento. Así, las hormigas infectadas elevan sus abdómenes en una posición antinatural, se mueven mucho más lentamente que las hormigas sanas y se dirigen hacia zonas elevadas ricas en bayas, de color rojo. De esta manera, las aves frugívoras, se las comen, por error, cerrando el ciclo y propagando la infección.
    ¡Increíble!





  8. Siguiendo con los parásitos que alteran el comportamiento de ocultación y la pigmentación de sus anfitriones, tenemos a las especies del género Acanthocephalus sp. (Acanthocephala), que tienen a los isópodos como hospedadores intermediario y a peces de agua dulce, especialmente Perca fluvialis, como hospedadores definitivos. Los parásitos se reproducen en el intestino de los peces y los huevos son liberados en el agua con las heces del hospedador. Los isópodos de agua dulce son infectados por la ingestión de los huevos y los parásitos se desarrollan en el interior de los isópodos hasta un estado infeccioso llamado cistacanto.
    Parásito Polymorphus (naranja) en el
    interior de G. lacustris.
    Fuente
     Para la transmisión de parásitos con éxito, el isópodo infectado ha de ser comido por un pez, hospedador definitivo. Para facilitar este hecho, el parásito altera el fenotipo del isópodo que pasará menos tiempo oculto bajo la vegetación acuática, aumentando el riesgo de ser depredado y, además, al infectar los opérculos respiratorios de los isópodos hace que su pigmentación se oscurezca, lo que conlleva también un oscurecimiento general de la pigmentación abdominal que, nuevamente, facilita la localización del animal por sus depredadores que al comerlos serán infectados.



    Ciclo de vida de un acantocéfalo. Fuente
  9.  Otro ejemplo inquietante, por lo que a los humanos nos toca, es el del protozoo parásito (intracelular) Toxoplasma gondii, que debe ser transmitida desde un huésped intermediario, una rata o ratón, a un hospedador definitivo, un gato. Para que esto ocurra, el gato debe de
    Atracción fatal. Fuente
    comerse al ratón/rata, algo que cualquier ratón en su "sano juicio" intentará evitar a toda costa. A los que ya tenemos una edad, y nos gustan los dibujos animados, enseguida nos viene a la mente el pobre Tom persiguiendo incansablemente a Jerry que, de una manera u otra, siempre lograba escapar,
    lo que pone de manifiesto que para un gato, cazar a un ratón no es tarea fácil. Un ratón, cuando percibe el olor de un gato, evita pasar por esa zona, salvo que se trate de un ratón zombi. Como lo habéis leído. En esta ocasión, la infección por Toxoplasma gondii invierte la aversión innata de su anfitrión roedor al olor a gato, de modo que el ratón pierde el miedo e ignora las señales innatas de peligro, sintiendo incluso una atracción fatal (nunca mejor dicho) hacia el gato, con consecuencias obvias. Un ratón infectado que no tiene miedo de los gatos representa un vector ideal para la proliferación del parásito. De esa manera, el roedor se convierte en presa fácil y el microorganismo consigue entrar en el intestino del felino, el único lugar en el que puede reproducirse sexualmente y continuar su ciclo de infección. Cuando un gato se come un ratón infectado de toxoplasma, el parásito sobrevive el paso por el estómago y al ataque de las células inmunitarias, logrando infectar las células epiteliales del intestino delgado. Allí tiene lugar su desarrollo.                                                                           
    Ciclo biológico de T. gondii. Fuente
    Las células epiteliales del tubo digestivo terminan reventando, los ooquistes salen con las heces y se dispersan en el suelo, el agua, la comida, etc. pudiendo llegar a los humanos a través del consumo de vegetales sin lavar, carne poco cocinada (embutido), agua contaminada o limpiando la caja de arena de un gato infectado. Los humanos también
    pueden ser infectados en lugar de ratones o ratas, adquiriendo la enfermedad conocida como
    Fuente
     Toxoplasmosis, de hecho, una de cada tres personas en el mundo está infectada por el Toxoplasma.

    Aunque se trata de un callejón sin salida para la transmisión de parásitos, T. gondii, sin embargo, induce cambios neuroquímicos en los seres humanos infectados. Hay numerosos estudios al respecto y, aunque las evidencias no son concluyentes, algunos datos sugieren que las personas con una infección crónica de toxoplasma pueden sufrir cambios psicológicos, incluida una hiperactividad o cierto atolondramiento o irreflexión. En este sentido, es interesante tener en cuenta el aumento de las víctimas de tráfico entre las personas infectadas, como un ejemplo contemporáneo de la actividad del parásito. No obstante, y aunque la idea de que existan zombis al volante resulta muy interesante, a la par que inquietante, es muy probable que los efectos de este parásito no se deban a una "manipulación" estricta de la persona infectada, sino simplemente a los efectos neuropatológicos o neuroinmunológicos generados por la presencia del mismo. También hay algunos datos que conectan el toxoplasma con la esquizofrenia.

     
  •  El segundo modo de transmisión implica que los PARÁSITOS DEBEN SALIR DEL HOSPEDADOR por sí mismos, o LIBERAR SUS PROPÁGULOS, a veces EN UN HÁBITAT DIFERENTE a aquel en el que vive el hospedador. En estos casos, la manipulación del parásito consiste en hacer que el hospedador se dirija a un hábitat diferente al suyo e incluso inapropiado para su desarrollo o supervivencia, obligándoles, en algunos casos, a suicidarse.

EJEMPLOS:

Grillo suicida
  1. Nematomorpha: Gordida: Paragordius sp. y Spinochordodes tellinii. Se trata de nematomorfos que obligan a artrópodos terrestres a buscar agua y suicidarse después arrojándose a ella, mediante la manipulación y el "secuestro" de sus cerebros. Este parásito se desarrolla dentro de insectos terrestres, como los saltamontes, grillos, mántidos, cucarachas e insectos holometábolos, como los escarabajos, hasta que llega el momento de transformarse en un adulto, acuático. Pero
    Ciclo biológico de Gordiida. Fuente
     ¿cómo llega hasta ellos?
    Los parásitos adultos normalmente se emparejan y aparean en los medios acuáticos, como ríos, arroyos, lagos y estanques. Unas horas, o incluso días, después, se inicia la puesta, que puede durar hasta 2-3 semanas y produce varios millones de huevos. Las larvas eclosionan de 10 a 14 días más tarde, y ni flotan ni nadan. Tras ser comidas se enquistan dentro de una amplia variedad de animales acuáticos, incluyendo peces, moluscos, crustáceos y larvas de insectos acuáticos. De estos hospedadores, sólo las larvas de insectos acuáticos con fase terrestre transportan los quistes a dicho medio después de la metamorfosis, donde los anfitriones y, junto a ellos, los quistes, son consumidos por el depredador (huésped definitivo) de estos insectos. Una vez dentro del hospedador definitivo, los quistes del parásito dan lugar a larvas que se desarrollan hasta su maduración. Es entonces cuando el parásito, influyendo químicamente sobre el cerebro de sus anfitriones, les obliga a hacer algo que, de manera natural, nunca harían, buscar y sumergirse en el agua. Una vez allí, los gusanos maduros, que son de tres a cuatro veces más largos que sus anfitriones, salen de su cuerpo, cual Alien de su víctima, y nadan para encontrar pareja, dejando a su anfitrión ahogarse en el agua. Podéis verlo en el siguiente video, no apto para aprensivos.


    Parásito emergiendo del cuerpo de un grillo, tras arrojarse este último al agua.

  2.  Otro caso espeluznante lo protagonizan los hongos del género Cordyceps/Ophiocordyceps, del que destacaré la especie Ophiocordyceps unilateralis. Pertenece al grupo de los hongos ascomicetes, que llevan 48 millones de años infectando insectos. Esta especie en concreto infecta a las hormigas carpinteras tropicales de la especie Camponotus leonardi de las que se alimentan y a las que zombifican controlando su sistema nervioso central y músculos, gracias a la liberación de sustancias químicas. 
  • Proceso de zombidificación de una hormiga por O. unilateralis. Fuente.

    Los científicos han observado que, una vez infectadas, las hormigas comienzan a caminar de forma errática y tienen convulsiones. Por esto, caen de sus nidos en las copas de los árboles y
    Fuente
    no pueden regresar a ellos. De acuerdo con los investigadores, con esta estrategia el hongo las obliga a permanecer en el sotobosque, donde las condiciones más frescas le
    Mecanismo de propagación del parásito. Fuente
    permiten desarrollarse mejor. Mientras tanto, el hongo continúa creciendo dentro de las hormigas, hasta que, un buen día, cuando el sol más calienta, las hace subir a puestos elevados y morder la vena principal en el envés de una hoja o ramas. Las hormigas infectadas no se pueden separar, ni después de muertas, de la hoja que habían mordido. A los pocos días, el hongo comienza a salir por la cabeza de la hormiga y crece durante unas tres semanas. Cuando alcanza su tamaño ideal, libera nuevas esporas con el fin de infectar a otras hormigas que se encuentren en el área. Por cierto, las hormigas, cuando detectan que alguna de sus congéneres está infectada, se la llevan lo más lejos que pueden de la colonia, alejando así el peligro.


    Video increible en el que vemos los efectos de los hongos del género Cordyceps sobre las hormigas   
     3.  Otro caso igual de escalofriante es el protagonizado por las llamadas moscas decapitadoras, sólo el nombre ya aterra. Se trata de moscas, de la familia Phoridae, destacando las especies del género Pseudacteon spp. que atacan principalmente a la hormiga roja de fuego argentina (Solenopsis invicta), por lo que han sido utilizadas para controlar sus poblaciones en algunas zonas.
Mosca (Pseudacteon sp) intentando ovopositar en
una hormiga (Solenopsis sp.). Fuente.
El ciclo de vida de estos fóridos comienza cuando las hembras adultas buscan los nidos de Solenopsis para inyectar sus huevos dentro de las hormigas obreras. El huevo es inyectado por un aguijón especialmente modificado para ovipositar. Con este aguijón, el fórido le desgarra el exoesqueleto a la obrera, en un movimiento rápido y certero, en el que pone un solo huevo dentro de la hormiga, y se va. El golpe es tan fuerte, que la hormiga puede quedar tirada de costado sobre el suelo, aturdida unos segundos, pero viva.  
Una enzima liberada por la larva adulta hace
desprenderse la cabeza de la hormiga. Fuente.
Mosca emergiendo de la
cabeza de la hormiga. Fuente.
El huevo eclosiona una vez dentro del tórax de la hormiga, de ahí sale una larva que se alimenta de los tejidos internos de la obrera hasta que migra hacia la cabeza donde se transforma en pupa. En ese momento la hormiga muere y se le desprende la cabeza del resto del cuerpo, esta característica les ha valido el nombre a estas mosquitas de “moscas decapitadoras”.  Antes de eso, al igual que un zombi, las hormigas "sin cerebro" vagan sin rumbo y ven muy modificado su comportamiento haciendo que no salgan en busca de alimentos y perdiendo en la competencia con otras hormigas.

Video ilustrativo de las moscas decapitadoras en acción, ataque y emersión, ¡impresionante!.


Oruga "licuándose" por acción
del baculovirus. Fuente.

4. Además de estos ejemplos tan espectaculares, hay casos más sutiles, aunque no menos eficaces, como son los baculovirus, que infectan a invertebrados. Este tipo de virus infecta insectos (más de 600 especie descritas, lo que hace que se empleen en el control biológico de plagas), entre los que destacan las orugas. Su dominio sobre el huésped se debe a que libera una enzima que detiene el ciclo de muda natural, los hace comer continuamente, y les obliga a subir a la cima de los árboles, atraídas por la luz. Una vez allí, se agarran a las hojas o ramas hasta que mueren y se licuan, literalmente, generando una lluvia de virus que se diseminarán sobre las hojas del bosque, de las que se alimentarán más orugas, propagando así la infección




  •   El tercer tipo de transmisión es aquel que emplea VECTORES, principalmente insectos hematófagos como mosquitos que, tras alimentarse de un individuo infectado, transmiten ese parásito al alimentarse de otro individuo con posterioridad. En estos casos, dado que
    Anopheles minimus, una de las especies
    transmisoras de la malaria
    . Fuente
    la transmisión depende de la frecuencia con que el vector se alimente, los parásitos modifican el comportamiento del vector incrementando su frecuencia de alimentación
    y, por lo tanto, de infección, es decir, causan en los mosquitos una especies de "apetito insaciable". Algunos estudios muestran incluso una mayor atracción de los mosquitos vectores, infectados o no, por animales infectados, lo que supondría el culmen de la manipulación. Este modelo de transmisión es más empleado por virus, protozoos como Trypanosomas, Plasmodium spp. (agente causante de la malaria) o Leishmania (causante de la Leismaniasis) y las filarias.

                    Si quieres ver una animación del Ciclo de la malaria, pulsa aquí

.
  • El cuarto modo de transmisión es el más usado por insectos parasitoides, fundamentalmente himenópteros y dípteros que deben SALIR DEL HOSPEDADOR DESPUÉS DE CRECER EN SU INTERIOR, para pupar y transformarse en adultos, una vez fuera. En este caso, la manipulación del parásito consiste en alterar el comportamiento de su víctima haciendo que este proteja a la pupa de su enemigo de depredadores, de parásitos o de otros peligros. Esto se consigue haciendo que el hospedador se desplace a microhábitats específicos, antes de que emerjan los parasitoides, haciendo que el hospedador produzca estructuras que protegerán al parasitoide tras su emergencia, o haciendo que el hospedador permanezca cerca de las pupas de los parasitoides para defenderlos de sus depredadores.

EJEMPLOS:


1. En este tipo de parasitoidismo destacan el grupo de las avispas Icneumónidas. Un ejemplo claro de ello es Hymenoepimecis argyraphaga (Araneae: Tetragnathidae) que crece dentro de la araña Plesiometa argyra (Leucauge argyra). Hymenoepimecis argyraphaga ataca a la araña en el centro de su tela. La aguijonea produciéndole una parálisis temporal que aprovecha para pone un
Hymenoepimecis argyphaga. Fuente
huevo
en el abdomen de la araña. Posteriormente, la araña reanuda su actividad normal. Durante los próximos 7-14 días, construye telas de apariencia normal para capturar a sus presas, mientras que la larva de la avispa crece en su interior, alimentándose de su hemolinfa. Apenas unas horas antes de emerger del cuerpo de la araña, la avispa la manipula químicamente haciendo que deje de tejer su propia tela para iniciar la construcción de una nueva estructura en forma de bolsa extraña; la bolsa, pegada a la tela de la araña, sirve para proteger a la larva de la avispa. Una vez que la araña termina la construcción del capullo, se paraliza y muere. Entonces, la larva de la avispa se alimenta del resto de hemolinfa de la araña y construye su propio capullo, dentro del construido por la araña, donde pupará y finalizará su desarrollo.


Tela norma (izqda) y tela modificada (dcha). Fuente

Dinocampus coccinellae preparando su ataque a un coccinélido. Fuente
2. El siguiente ejemplo también pertenece a una avispa parasítica, Dinocampus coccinellae que, como su propio nombre indica, parasita a escarabajos Coccinélidos, las típicas mariquitas que todos conocemos.

Esta avispa pone los huevos en el interior del escarabajo, donde eclosionarán, y crecerá una larva. Cuando esta larva alcanza un determinado tamaño sale de la mariquita y forma un capullo, donde pupará. Es aquí donde viene lo sorprendente, la mariquita, una vez formado ese capullo, lo defiende y protege frente a posibles peligros con su propio cuerpo y mediante espasmos que ahuyenten a los depredadores.





Izqda: Larva emergiendo del cuerpo del coccinélido. Dcha.: Coccinélido protegiendo el capullo del parásito. Fuente
3. Un caso aún más espectacular, por lograr que su víctima le defienda con una contundencia incontestable, lo representa el Bracónido (Hymenoptera) parasitoide Glyptapanteles sp., otra avispa parásita que tiene a orugas (Thyrinteina leucocerae) como hospedadores. Esta avispa puede incluso alterar el comportamiento del hospedador después de dejarlo: las orugas infectadas previamente y después de que las larvas de la avispa abandonen su cuerpo, montan guardia junto a estas, protegiéndolas de los depredadores que se acercan, hasta que estas larvas pupen y finalicen su desarrollo. 
Representación de cómo crear un zombi guardián. Fuente
La manipulación llega a tal extremo que las orugas dejan de alimentarse para dedicar todos sus esfuerzos a la protección de su enemigo, para lo cual golpean a los depredadores con violentas sacudidas de su cabeza y cuerpo, hasta morir sin llegar a la edad adulta. ¡Eso sí que es entrega! En el siguiente video podéis ver de lo que os hablo.



4. El CASO MÁS ESPECIAL lo he dejado para el final. No encaja muy bien con este método de transmisión, ya que la víctima no protege al parásito, pero el caso de manipulación e "hipnotismo" de la víctima es simple y llanamente ¡¡ESPECTACULAR!! y está, una vez más, protagonizado por una avispa parasitoide, también llamada avispa esmeralda (por sus color verde metálico). Se trata de Ampulex compressa (Apocrita: Ampulicidae) que caza, y esto os gustará, cucarachas americanas (Periplaneta americana).
 
Ampulex compressa. Fuente.

La manipulación de la víctima, en este caso, consiste en que esta siga a la avispa, cual perrito faldero sigue a su amo, sin oponer resistencia alguna, hasta su futura tumba, el nido de la avispa, donde servirá de alimento vivo para sus larvas. ¡¡Como lo oís!!.

Os explico: una cucaracha picada por una avispa joya primero se lame excesivamente durante 30 minutos, y luego se convierte en hipocinética , durante 3-7 días, tiempo en el cual la cucaracha ya no puede caminar (¡tenía que decirlo!), voluntariamente, sino que ha de ser conducida por la avispa, quien le agarra por la antena, como quien lleva a un perro sumiso y obediente de la correa, y la conduce a su nido. Una vez allí, la avispa pone un huevo en la cucaracha, sella el nido y deja la presa en el interior.

Ampulex compressa conduciendo su presa hacia el nido. Fuente.

La larva de la avispa eclosionará dos días después y se alimentará de la cucaracha durante otros tres días. La cucaracha, aunque sigue viva en todo este proceso, no se resistirá ni tratará de escapar de su tumba. La larva de la avispa se convierte después en pupa, dentro del abdomen de la cucaracha, y emerge un tiempo más tarde como adulta, lista para buscar nuevas cucarachas a las que parasitar.

Secuencia y localizaciones de los aguijoneos de Ampulex compressa. Fuente.
Ahora bien, ¿Cómo logra la avispa convertir a la cucaracha en un zombi sumiso? Para volver hipocinética a la cucaracha, la avispa le pica dos veces, primero en el tórax y luego en la cabeza. La picadura en el tórax es breve y paraliza transitoriamente las patas delanteras de la cucaracha para facilitar la segunda picadura, de precisión quirúrgica, en el ganglio subesofágico de la cabeza, apoderándose así de su sistema nervioso central. La picadura de la cabeza es más duradera y es la responsable de las posteriores alteraciones de comportamiento observados en las cucarachas, es decir, acicalamiento excesivo, hipocinesia a largo plazo y ¡¡cambios en el metabolismo de la cucaracha diseñados para conservar los nutrientes de la larva en desarrollo!!

¿MERECÍA O NO MERECÍA LA PENA LLEGAR HASTA AQUÍ?

A continuación os dejo tres vídeos, en los dos primero podéis ver, con gran detalle, el proceso de aguijoneo y desarrollo de las larvas en el nido, y en el segundo, no dejéis de verlo, cómo la cucaracha es conducida por la avispa, sin oposición alguna, hasta el nido de la primera. Espero que os gusten!



 


¿CÓMO CREAR UN ZOMBI?

Los parásitos pueden alterar el comportamiento de sus víctimas por mecanismos tanto directos como indirectos. Esto es, los parásitos pueden secretar directamente sustancias neuroactivas (los parásitos pueden alterar el comportamiento mediante la interacción con el sistema nervioso o muscular del huésped) provocando un cambio en el comportamiento del hospedador, o la simple presencia del parásito puede, indirectamente, influir o interferir con las vías bioquímicas del hospedador y su metabolismo intermedio e influir en su desarrollo y/o inmunidad, lo que conduciría a una alteración en la conducta del huésped. Como podréis imaginar, distinguir cual de estos dos mecanismos es el que tiene lugar en cada momento no es nada simple. Incluso en los pocos casos en los que se han identificado las secreciones de un parásito con efectos neurológicos en el hospedador, no está claro si estos fueron segregadas para la manipulación o para otros fines, tales como la suprimir su sistema inmune para facilitar la infección.

No obstante, numerosos estudios han demostrado que los parásitos logran la manipulación, directa o indirectamente, por la alteración de las concentraciones de hormonas o neurotransmisores -serotonina, dopamina, etc- en sus anfitriones induciendo cambios en la neuroquímica del cerebro de su anfitrión. De la misma manera, algunas investigaciones apuntan a que los parásitos actúan específicamente sobre la expresión de genes neurofuncionales, mediante la secreción de segundos mensajeros que afectarían directamente a la expresión de los mismos.


Bueno, ahora ya sabéis que tratándose de zombis, ¡no todo es ciencia ficción!. Gracias por visitarme.

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FUENTES:


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